Cuando las personas se reúnen para orar, invariablemente terminan pidiendo toda clase de soluciones y cosas, en vez de implorar solamente la gracia más excelsa: que la conciencia más elevada descienda en sus corazones.
No incurra en una adoración mezquina, como orar para solucionar sus problemas. No ore a Dios desde la perspectiva de una "conciencia de cosas": "¡ Oh Dios , protege mis cosas! ¡ Oh Dios, concédeme más cosas!" No haga de Dios o de su Guru su proveedor personal, o quedará por siempre como un esclavo, confinado en cadenas hechas de las mismas cosas por las que ha estado orando.
El ego recubierto de polvo y costras se empecina en recolectar y acumular cosas, por que tiene miedo de vivir y tiene miedo de morir, tiene miedo de amar y tienen miedo del odio.
Cuando se pregunte cómo debe orar, piense que está regando un árbol. Al regar con agua sus raíces, automáticamente se nutre el tronco, las ramas, las hojas y las flores. Similarmente, cuando oramos a Dios y entramos en conexión con ese Divino plano espiritual, todos nuestros deseos y necesidades son automáticamente satisfechos.
En vez de recargar sus oraciones con preocupaciones mundanas, ore a Dios con amor y gozo. Trate de entrar en contacto con la persona iluminada, con el Maestro vivo, por que su presencia proporcionará una experiencia superior sin precedentes y le guiará por el sendero que conduce al mundo interior, donde usted encontrará el cofre del tesoro de su propia fuerza vital, de su propia existencia consciente, divina.